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CRAZY – como curar a un gay en Jerusalén

CRAZY, película que retrata el conficto homosexual entre un padre y su hijo, llegá a España avalada por su largo palmarés de premios y está basada en la vida del coguionista, François Boulay.

Cualquier excusa sirve para contar una historia. Un chispazo de ingenio, una situación inesperada, un momento de la infancia, un olor, un sabor, un padre dominante… ‘CRAZY.’, película canadiense que arrasó en la pasada edición del Festival de Cine de Gijón, parte de esta última premisa, de las confesiones que el guionista del filme, François Boulay, compartió con el director Jean-Marc Vallée.

El terreno en el que se mueve la cinta norteamericana se sintetiza en una sencilla pregunta: ¿Qué haces si eres de Canadá, vives a finales de los años 70 y no eres tan heterosexual como a tu papi le hubiera gustado? Ahora viene la respuesta: hacer las maletas y plantarse a toda leche en Jerusalén. ¿Para qué? ¿Para curarse!   

Los responsables de esta película canadiense, que no deja de ser el recuerdo de un niño convertido en hombre, explican que se trata de un «himno a la familia». Lo del himno, aún siendo un juego de palabras en boca de su director, le viene como anillo al dedo: la banda sonora del filme la ponen David Bowie, los Rolling Stones, Pink Floyd y Patsy Cline. Casi nada.

‘CRAZY.’ aprovecha los enredos familiares para revisionar la historia de este país norteamericano entre los años sesenta y ochenta. Sus costumbres, sus gentes, su cultura, su música, su literatura, su permisividad… Durante dos horas, se construye un canto a la tolerancia que invita a las nuevas generaciones a reflexionar sobre los errores cometidos por sus padres, más que nada para que ellos mismos no los repitan.

El 25 de diciembre de 1960 nace Zachary Beaulieu, protagonista de la historia. El chaval, criado y educado en una familia humilde y convencional con cinco hijos a los que alimentar, siempre ha tenido una necesidad perentoria de conseguir que su padre le aceptara tal y como es. Para lograrlo, intentará reprimir su verdadera condición sexual y accederá a realizar un viaje ‘terapéutico’ a Jerusalén para volver a casa hecho un hombre. Un tío. Un machote. Un tipo más masculino que los leñadores barbudos con camisas a cuadros.

El amor entre un padre y un hijo es el eje principal sobre el que gira una sólida ‘CRAZY.’. Jean-Marc Vallée invirtió 10 años de su vida en este proyecto, que definió en su tiempo como su «tarjeta de presentación artística». Encendió la cámara y dejó que Zachary Beaulieu contara su historia, con música y rebeldía, los porros y el alcohol, y retrocediera a los tiempos de la inocencia para hacer las paces con el hombre que le dio la vida.


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