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Paul Auster, Invisible

La última novela de Paul Auster Invisible tiene sabor a novela negra, a misterio y a suspense. Una historia sencilla es la excusa perfecta para edificar una novela atractiva. La novela te engancha en seguida, sin complicaciones, sin giros extraños ni personajes sorpresa.

A medida que aumenta el suspense disminuye el detalle, la precisión y las palabras, el lector ha de intuir lo que el escritor deja de escribir; de esta manera Paul Auster obliga al lector a realizar el trabajo que él se ahorra: esto tan solo pueden crearlo los genios.

Auster es dueño y señor de su obra y por eso tiene licencia para hacer y deshacer, para jugar con sus personajes y el lector y todo ello de la forma más inusual posible: a través de tres capítulos, tres formas de escribir, tres maneras de leer, tres puntos de vista y tres interpretaciones. Paul Auster demuestra que  la historia más sencilla puede convertirse en una gran historia.

Lo que más valoro es el juego entre realidad y ficción, qué hay de verdad y qué hay de mentira, un gesto muy sincero por parte del autor.

Para muchos es la mejor novela de Auster. Aunque yo no me he leído toda su obra, reconozco que es una de las mejores.


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