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El hombre que olvidó su nombre – La sonrisa de Julia

 

Muchas escuchas ha tenido El hombre que olvidó su nombre antes de escribir estas líneas sobre este, su último trabajo, y que se puso en circulación el pasado 1 de Febrero.

La sonrisa de Julia es uno de mis grupos favoritos. Un grupo que me encanta ver en directo: me hace disfrutar muchísimo. Es quizá por eso que estoy algo decepcionado con esta nueva entrega musical, esperando algo más.

El hombre que olvidó su nombre contiene 10 nuevos temas. Se me hacen escasos y cortos. No es que en sus anteriores trabajos hubiera mucho más contenido, todos rondan las 11-12 canciones, pero eran más intensos. Es como si la prisa por sacar algo les haya llegado a eso. Esta sensación se repite en varias ocasiones durante los casi 42 minutos del disco. Prisa. Sorprende que con la cantidad de temas que tienen sin publicar,  no hayan visto la posibilidad de encajar alguna pieza más.

El disco no esta mal, pero me transmite muy poco. La sensación continua es de disco plano, donde esperas que pase algo, que llegue esa canción que digas uahhh, esa notas seguidas que pienses hay están…pero esa sensación no me llega en todo el disco. lo describiría como falta de esencia, esa que tan bien supieron plasmar en Bipolar y que parecía ir en aumento, que les llevaba en buena dirección.

Los canciones intentan tener mensaje, y no digo que no lo tengan, pero se hacen pistas estribillos repetitivos hasta la saciedad.  Es donde más encuentro la monotonía.

Que me perdonen los chicos de LSDJ, pero al disco le falta dos cosas que siempre les ha caracterizado, o que yo he creído ir apreciando disco tras disco: Frescura y evolución. Que nadie se confunda yo no quería un Bipolar II, pero si la emoción de los anteriores trabajos.

Vocalmente no me gusta el camino explorado. Dista bastante de sus 3 anteriores trabajos. Los encuentro perdidos, con la sensación que son otra banda, y con algunas entonaciones que pueden llegar a cansar, viendo solo al final del disco (Náufrago) donde hacen un guiño al estilo de siempre, con esos bellos matices, nada estridentes sin querer ir más allá y que siguen esa sutil complicidad.

El disco entra a la primera, no necesita muchas escuchas.  Esto no es producto de la casualidad: Me atrevo a escribir que lo han ido proyectando en todo el proceso de creación de disco. El resultado salta a la vista. Entra muy bien. Otra cosa es valorar si el resultado es totalmente satisfactorio a nivel fan.

Y consiguen otra cosa muy buena, aunque pequen de ello: la sensación que más que estar escuchando un disco de estudio, es como estar viéndoles en concierto, como si Marcos estuviera a unos metros desgañitando su voz, donde juega con ella y la lleva a terrenos que el las versiones discográficas no.  Es una cosa habitual en sus conciertos, y  me gusta, aunque aquí haya exceso de ello. Suenan exactamente igual, cercanos.

Lo mejor es que escuches el disco y que te crees tu propia opinión y si te animas que me debatas estas cosas o que aportes algunas que se me estén pasando.

Destacaría temas como Loco,  El hombre que olvidó su nombre y Náufrago.

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