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4 de bastos

He estado leyendo la prensa. Uno de esos artículos de contraportada que a uno le parecen interesantes antes de levantarse y devolver el periódico a su sitio. Mientras lo leía, algo en mi decía que eso era posible (haciendo referencia al artículo)y mi afán por acabar el artículo crecía y crecía.   

He llegado a la conclusión que realmente si uno quiere, uno puede conseguir aquello que desee. Lo único que uno necesita es tiempo y constancia. 

Cambiando un poco el argumento mientras leía el artículo pensaba en mi casa. Si. En mi casa. En ella y en porque no encuentro el estilo de decoración perfecto y en que color podrían ir los muebles del dormitorio. Cosa tremenda, lo sé. No veo salida. 

La cuestión es que ese artículo me ha transmitido una especie de fuerza para ver con claridad. Si quieres puedes. Solo tienes que estar atento. Solo tienes que dedicar tiempo a buscar ambientes e información y mi casa (y de paso yo) estaréis como queréis estar: radiantes. 

Mientras salía del restaurante iba divagando sobre todo eso mientras mi subconsciente me estaba diciendo: tú puedes conseguirlo, solo tienes que querer. Busca la señal.  

Una ráfaga de aire ha hecho que todo se agite a mí alrededor y de repente delante de mis pies una carta de la baraja. He mirado a la derecha y también a la izquierda para ver que no venían coches (es la excusa para asegurarme de que no me veía nadie) y me he agachado a coger la carta. Otra ráfaga de viento se la ha vuelto a llevar y yo he hecho como si no pasase  nada. He continuado andado hacia mi coche. 

Me he sentado. He puesto el aire. He dejado el móvil y las llaves en el asiento de al lado y he puesto el coche en marcha. Antes de meter marcha atrás pensaba si me bajaba y iba a buscar la carta o bien si me olvidada y continuaba rumbo al trabajo. He metido marcha atrás he ido reculando hasta donde creía que el viento se había llevado la carta. 

Sin mirar a ningún sitio y como el que no quiere la cosa he abierto la puerta y he intentado coger la carta. Estaba muy lejos y me he tenido que bajar. Unos pasos y la carta es mía. Sabia que la gente que había en el restaurante me estaba mirando, pero por una vez me he metido la vergüenza en el bolsillo y sin más me he vuelto a montar en el coche y he metido primera. 

Cuando he llegado al primer Stop he mirado la carta. Un 4 de bastos. He sonreído. Mientras analizaba la situación la estaba asociando al artículo de la prensa.  

He decidido guardar la carta. Todo amuleto debe de ser guardado y eso es lo que voy a hacer. La voy a dejar guardada en la visera del coche. 

Qué, que es todo esto? pues ni yo mismo lo sé. Algo sin ningún sentido o quizá si. 

Llámalo locura, llámalo guiño. Yo lo voy a llamar “creo en mi”.


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