Nada por andar
Cuando ya no quede nada,
ni un soplo de aire por el que luchar
entonces sabré que ha llegado
el momento de marchar.
Me iré silencioso e igual que vine
volveré a marchar y todo habrá
sido un sueño del que pronto
ni rastro quedará.
De puntillas andaré para
que mis pasos no puedan molestar
y en mis pulmones aire retendré
evitando enturbiar ambiente
donde se deba [...]